QUE PERRO ME CONVIENE PARA MIS HIJOS, CUAL TIENE MEJOR CARACTER, etc?
Las razas que pueden ser potencialmente agresivas si no son bien educadas y socializadas son:
Lasa Apso : Pueden ser malhumorados con los niños.
Caniche miniatura: Muerden por miedo, pierden fácilmente los estribos.
Dachsund: Tienen muy poca paciencia.
Rhodesian Ridegeback: Raza dominante.
Pinscher Miniatura: Mentalidad de “perro grande” en un cuerpo pequeño.
Pequinés: Intolerante. Tienen muy poca paciencia.
Chihuahua: Prefieren los adultos. No les gustan los niños.
Chow Chow: Perro de una persona. No toleran los cambios de dueños. Muerden sin avisar.
Schnauzer Gigante: Muy dominante, pueden incluso desafiar a los adultos.
Viejo Ovejero Inglés: Muy protector de sus humanos.
Cocker Spaniel: Muy protector de sus humanos.
Rottweiler: Muy protector de sus humanos y hogar.
Doberman: Muy protector de sus humanos y hogar, incluso de los objetos.
En cambio, hay razas que tienen una inmerecida fama:
Pastor Almán: Se llevan muy bien con los niños.
Bulldog: Juguetón y tranquilo.
Rottweiler:Pueden aprender a ser delicados. Muy afectuosos.
Doberman: Extremadamente afectuosos y juguetones con sus humanos.
Gran Danés:Afectuosos y sumisos.
Boxer: Se llevan muy bien con los niños.
Bull Mastiff: Muy dócil.
En cuanto a los “Pit bull” se supone que en realidad esa raza no existe. Generalmente, los llamados “pit bulls” son una cruza de bulldogs y terriers. También se conoce por este nombre a la versión americana de los Staffordshire Terriers. Aunque algunas asosiaciones lo reconocen como raza, la FCI no lo ha aceptado aún.
La mayoría de “pit bulls” no son agresivos por naturaleza, todo lo contrario, son delicados, juguetones y muy cariñosos. Sin embargo, están los que han sido criados como perros de peleas clandestinas, aunque aún entonces, son más agresivos hacia otros animales, especialmente perros, y no tanto hacia las personas. Los “pit bulls” que sí son peligrosos son aquellos que han sido victimas de abusos y de neglicencia, entre las que se incluyen tener que cazar su propia comida, (dándoles presas vivas para que las maten y las coman), electroshocks para “mantenerlos furiosos” y vivir confinados a un cajón o jaula cubierta, sin poder ver siquiera lo que hay más allá de los abusos y maltratos. Estos son animales traumados, mentalmente enfermos y muy peligrosos, tanto como para sus “dueños” como para otras personas
martes, 31 de marzo de 2009
Coprofagia y pica
http://publications.royalcanin.com/renvoie.asp?type=1&cid=124188&id=102470&com=6&animal=0&lang=5&session=768956
DefiniciónCoprofagia
Según el sentido etimológico del término, la "coprofagia" se define como la ingestión ("-fagia") de excrementos ("copro-").
Se trata de un trastorno del comportamiento alimentario de los carnívoros domésticos, que excluye el lamido fisiológico de las heces de los cachorros pequeños por la madre.
Pica
La "pica" es un trastorno del comportamiento alimentario, a menudo relacionado con una gastritis crónica, que consiste en una propensión a ingerir pasto, tierra, piedras, etc., o lamer materiales del entorno (suelo, paredes, etc.).
Factores favorecedores
En general, los excrementos en los que persisten nutrientes poco digeridos o sin digerir (grasas, fibras musculares, almidón, etc.) siguen siendo "apetitosos", tanto para el perro que los elimina como para sus congéneres. Por esta razón, no hay que buscar siempre la causa de un comportamiento coprófago en el perro que come heces, sino, a veces, en los demás ejemplares del mismo box.
Predisposiciones
- Algunas razas rústicas, como el Perro de pastor de Beauce, los perros de caza y los perros nórdicos, padecen con mayor frecuencia deficiencias de amilasa (enzima que degrada el almidón) y, por lo tanto, son más propensos a la coprofagia que otros. Cuando el perro que padece coprofagia pertenece a una de estas razas, después de descartar las demás causas posibles de este trastorno, hay que instaurar una dieta limitada en almidón o someter las raciones a tratamientos térmicos (cocción) o mecánicos (trituración) que mejoren su digestibilidad.
- Con frecuencia, los perros dominados se revuelcan en los excrementos de los dominantes, para impregnarse de los mensajes químicos (feromonas) que estos emiten. Estos mismos ejemplares también están predispuestos a la coprofagia.
- Asimismo, las reprimendas del propietario o el criador a un perro que ha hecho sus necesidades en un lugar inadecuado pueden incitar al animal a hacer desaparecer sus deposiciones mediante un comportamiento coprófago.
Causas
La persistencia de elementos sin digerir en las heces puede deberse a diversas causas.
Parasitosis intestinales
Muchos parásitos intestinales pueden originar un fenómeno de malabsorción y maldigestión en los perros y alterar así la asimilación de los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos de la ración. Los ascáridos, los anquilostomas, los tricuros y las giardias son los parásitos intesti nales más frecuentemente hallados en los análisis coproparasitológicos de muestras conjuntas en perreras donde se observa coprofagia. Por lo tanto, este análisis debe realizarse de manera prioritaria. En el 90 % de los criaderos con casos de coprofagia el análisis coproparasitológico de muestras conjuntas es positivo para por lo menos un parásito intestinal. Cabe señalar que este trastorno del comportamiento alimentario con-tribuye al desarrollo completo de los ciclos parasitarios en las perreras y, por lo tanto, a la transmisión y el automantenimiento del ciclo vicioso "maldigestión-coprofagia".
La "competición alimentaria" entre varios perros puede favorecer la aceleración de la velocidad de ingestión de las comidas y el sobreconsumo de alimentos, lo que conduce a la mala asimilación de los nutrientes. Por consiguiente, las heces pueden contener sustancias sin digerir y presentar así palatabilidad residual.
El aburrimiento, el encierro, el estrés y la ansiedad pueden ocasionar un episodio transitorio de coprofagia.
Este trastorno del comportamiento se propaga rápidamente, por imitación, a todos los perros del criadero o la residencia canina.
Deficiencias enzimáticas
Diversas deficiencias enzimáticas, ya sean de origen pancreático, hepático, biliar o intestinal, favorecen la eliminación de sustancias sin digerir en las heces, las fermentaciones y las putrefacciones en el colon (que originan borborigmos y flatulencias) y la proliferación bacteriana.
Entre estos trastornos, la insuficiencia pancreática exocrina congénita (frecuente en perros de razas grandes predispuestas, como el Pastor ale-mán) o adquirida (p. ej., como con-secuencia de pancreatitis aguda) es, sin duda, la más difundida en la especie canina.
La insuficiencia pancreática exocrina se manifiesta clínicamente por polifagia (aumento del apetito), adelgazamiento y eliminación frecuente de heces pastosas, de aspecto graso y descoloridas.
Gastritis crónica
Contrariamente a lo que muchos piensan, la mayoría de los casos de pica no se deben a un parasitismo (a veces, se cree que el animal "se purga" comiendo pasto) ni a una carencia de aporte o de absorción de nutrientes, sino a un fenómeno de "irritación estomacal", que conduce al perro a ingerir o lamer todo tipo de material no comestible y, preferentemente, rico en fibras solubles (lignina de la madera, etc.) para "rascarse" el estómago. La coprofagia puede entonces ser incluida en el comportamiento de "pica" y ciertos perros coprófagos pueden clasificarse entre los pacientes que padecen potencialmente gastritis crónica. Es importante tener esto en cuenta, puesto que la gastritis crónica predispone al síndrome de dilatación y torsión del estómago en los perros de razas grandes.
Mala digestibilidad del alimento
La administración de alimentos poco digestibles de mala calidad –cada vez menos frecuente– conduce a un desequilibrio de la flora bacteriana colónica de origen glucídico (cereales, fibra vegetal, etc.) o a la producción de residuos pútridos por mala digestión de las proteínas (alimentos con colágeno mal cocido, tendones o queratina de pelos, cuero, cuernos o plumas). Esta materia fecal alterada es repugnante para el hombre, pero puede poseer palatabilidad residual para los perros y, por lo tanto, incitarlos a la coprofagia.
Excrementos de animales de otras especies
El 50 % de los perros sanos comerían, si pudiesen, heces de gatos. Por lo tanto, no hay que considerar el consumo ocasional de excrementos felinos como un trastorno del comportamiento alimentario en el perro. Asimismo, la ingestión de excrementos de vaca o caballo por los perros de granja se relaciona más con un comportamiento general de pica que con una verdadera coprofagia.
Riesgos relacionados con el comportamiento de coprofagia
La coprofagia comporta pocos riesgos sanitarios para los perros, cuya acidez gástrica puede neutralizar la mayoría de las bacterias potencialmente patógenas. Las toxiinfecciones alimentarias colectivas son excepcionales en las perreras.
El principal riesgo relacionado con la coprofagia en un criadero es la transmisión de parásitos. En efecto, la coprofagia, ya sea involuntaria (contaminación de las escudillas con materia fecal) o voluntaria, favorece la transmisión por vía fecal-oral de quistes de Giardia o formas resistentes rápidamente infestantes (ooquistes de coccidios o de criptosporidios).
Tratamiento
La elección del tratamiento depende, evidentemente, de la causa primaria de la coprofagia, cuando ha sido posible identificarla. Para elegir un tratamiento, hay que tener en cuenta las condiciones de cría (modo de distribución del alimento, composición de la ración, comportamiento alimentario de los perros, entorno de los animales, etc.) y realizar previamente una verdadera "encuesta" para tratar de identificar al primer perro que presentó este trastorno, propagado luego a los demás.
De esta manera, es posible, por ejemplo, distinguir entre una enzootia de giardiosis (propagación pro gresiva de los trastornos), una insuficiencia pancreática aislada (todos los perros consumen las heces provenientes del mismo animal) o una diarrea por sobreconsumo alimentario (aceleración del tránsito intestinal originada por una competición por el alimento o una situación de estrés colectivo).
No obstante, cuando en una perrera se presentan casos de coprofagia, es aconsejable tomar sistemáticamente las medidas que se detallan a continuación, sea cual fuere el origen de los trastornos.
Tratamiento del parasitismo intestinal
Cualesquiera que sean los parásitos identificados, hay que considerar que todos los perros están potencialmente infestados y tratarlos simultáneamente (a veces durante 5 días consecutivos, en caso de tricurosis), sin olvidar desinfectar los locales del criadero ni la posibilidad de contaminación a través del pelaje (sobre todo en caso de giardiosis).
La elección de los productos antiparasitarios depende del ciclo vital del parásito causal y de su modo de acción. Por esta razón, ante un caso de coprofagia en un criadero, no hay que administrar antiparasitarios internos "a ciegas" (sin análisis coproparasitológico previo): el problema no radica en la eventual toxicidad del tratamiento, sino en su ineficacia.
Cuando el análisis coproparasitológico es positivo, el tratamiento antiparasitario es a veces suficiente para atenuar la coprofagia en menos de una semana. No obstante, es importante acompañar el tratamiento médico de una terapia conductual para "deshabituar" paulatinamente a los perros que presentan este comportamiento.
Tratamiento de los excrementos
Durante la terapia de "descondicionamiento", es preciso limpiar los excrementos en cuanto son eliminados, lo cual exige mucho tiempo y disponibilidad por parte del personal del criadero. Es posible provocar una aversión en los perros coprófagos, para que asocien la ingestión de heces con una sensación desagradable inmediata (collar teleaccionado, pistola de agua, etc.). Asimismo, se puede recurrir a otras estratagemas, como espolvorear los excrementos con pimienta u otras sustancias repulsivas para los perros (mostaza, pimiento molido, quinina, etc.). Por último, en ciertos casos, es posible atenuar los fenómenos de coprofagia añadiendo levadura de cerveza a la ración, probablemente por modificación del olor de las heces.
Modos de alimentación
El análisis al microscopio de los excrementos con palatabilidad residual para los demás animales aporta mucha información sobre el origen
de esta palatabilidad. Cuando este análisis objetiva maldigestión proteínica (p. ej., persistencia de fibras musculares no hidrolizadas en las heces), malasimilación lipídica (persistencia de glóbulos de grasa) o maldigestión amilásica (persistencia de granos de almidón), es preciso instaurar un tratamiento dietético del perro afectado, para adecuar los aportes alimentarios a sus capacidades digestivas y, por lo tanto, eliminar la causa primaria de coprofagia. Si este análisis pone en evidencia trastornos de la asimilación en todos los perros del criadero, sin parasitosis asociada, es aconsejable optar por un alimento más digestible, generalmente con menor contenido de grasa y fibra.
Por último, es aconsejable limitar la velocidad de ingestión de las comidas. Para lograrlo, se puede distribuir el alimento "a voluntad", para limitar la competencia alimentaria, o fraccionar las raciones. Asimismo, es posible separar los perros durante las comidas, instalar un "distribuidor de croquetas" que regule la ingestión de alimentos (p. ej., comederos para aves) o desparramar las croquetas en grandes fuentes, para incitar a los perros a "picotear" en vez de "engu-llir" las raciones.
Modificación de las condiciones ambientales
Cuando se han descartado las demás causas posibles de coprofagia, se puede considerar la hipótesis de coprofagia psicógena. En este caso, es aconsejable analizar todos los elementos del entorno del criadero que puedan inducir estrés, aburrimiento o ansiedad en los perros. En estos casos, es útil promover las distracciones (ejercicio, juguetes, agility, etc.), evitar las puniciones inadecuadas e incluso, en los casos extremos, instaurar un tratamiento ansiolítico, como complemento de la terapia de descondicionamiento.
Conclusión
Para corregir la coprofagia en una perrera es preciso investigar su origen mediante una verdadera encuesta. El veterinario tiene actualmente a su disposición una serie de exámenes complementarios económicos, que le permiten identificar la mayoría de las causas de coprofagia o pica.
DefiniciónCoprofagia
Según el sentido etimológico del término, la "coprofagia" se define como la ingestión ("-fagia") de excrementos ("copro-").
Se trata de un trastorno del comportamiento alimentario de los carnívoros domésticos, que excluye el lamido fisiológico de las heces de los cachorros pequeños por la madre.
Pica
La "pica" es un trastorno del comportamiento alimentario, a menudo relacionado con una gastritis crónica, que consiste en una propensión a ingerir pasto, tierra, piedras, etc., o lamer materiales del entorno (suelo, paredes, etc.).
Factores favorecedores
En general, los excrementos en los que persisten nutrientes poco digeridos o sin digerir (grasas, fibras musculares, almidón, etc.) siguen siendo "apetitosos", tanto para el perro que los elimina como para sus congéneres. Por esta razón, no hay que buscar siempre la causa de un comportamiento coprófago en el perro que come heces, sino, a veces, en los demás ejemplares del mismo box.
Predisposiciones
- Algunas razas rústicas, como el Perro de pastor de Beauce, los perros de caza y los perros nórdicos, padecen con mayor frecuencia deficiencias de amilasa (enzima que degrada el almidón) y, por lo tanto, son más propensos a la coprofagia que otros. Cuando el perro que padece coprofagia pertenece a una de estas razas, después de descartar las demás causas posibles de este trastorno, hay que instaurar una dieta limitada en almidón o someter las raciones a tratamientos térmicos (cocción) o mecánicos (trituración) que mejoren su digestibilidad.
- Con frecuencia, los perros dominados se revuelcan en los excrementos de los dominantes, para impregnarse de los mensajes químicos (feromonas) que estos emiten. Estos mismos ejemplares también están predispuestos a la coprofagia.
- Asimismo, las reprimendas del propietario o el criador a un perro que ha hecho sus necesidades en un lugar inadecuado pueden incitar al animal a hacer desaparecer sus deposiciones mediante un comportamiento coprófago.
Causas
La persistencia de elementos sin digerir en las heces puede deberse a diversas causas.
Parasitosis intestinales
Muchos parásitos intestinales pueden originar un fenómeno de malabsorción y maldigestión en los perros y alterar así la asimilación de los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos de la ración. Los ascáridos, los anquilostomas, los tricuros y las giardias son los parásitos intesti nales más frecuentemente hallados en los análisis coproparasitológicos de muestras conjuntas en perreras donde se observa coprofagia. Por lo tanto, este análisis debe realizarse de manera prioritaria. En el 90 % de los criaderos con casos de coprofagia el análisis coproparasitológico de muestras conjuntas es positivo para por lo menos un parásito intestinal. Cabe señalar que este trastorno del comportamiento alimentario con-tribuye al desarrollo completo de los ciclos parasitarios en las perreras y, por lo tanto, a la transmisión y el automantenimiento del ciclo vicioso "maldigestión-coprofagia".
La "competición alimentaria" entre varios perros puede favorecer la aceleración de la velocidad de ingestión de las comidas y el sobreconsumo de alimentos, lo que conduce a la mala asimilación de los nutrientes. Por consiguiente, las heces pueden contener sustancias sin digerir y presentar así palatabilidad residual.
El aburrimiento, el encierro, el estrés y la ansiedad pueden ocasionar un episodio transitorio de coprofagia.
Este trastorno del comportamiento se propaga rápidamente, por imitación, a todos los perros del criadero o la residencia canina.
Deficiencias enzimáticas
Diversas deficiencias enzimáticas, ya sean de origen pancreático, hepático, biliar o intestinal, favorecen la eliminación de sustancias sin digerir en las heces, las fermentaciones y las putrefacciones en el colon (que originan borborigmos y flatulencias) y la proliferación bacteriana.
Entre estos trastornos, la insuficiencia pancreática exocrina congénita (frecuente en perros de razas grandes predispuestas, como el Pastor ale-mán) o adquirida (p. ej., como con-secuencia de pancreatitis aguda) es, sin duda, la más difundida en la especie canina.
La insuficiencia pancreática exocrina se manifiesta clínicamente por polifagia (aumento del apetito), adelgazamiento y eliminación frecuente de heces pastosas, de aspecto graso y descoloridas.
Gastritis crónica
Contrariamente a lo que muchos piensan, la mayoría de los casos de pica no se deben a un parasitismo (a veces, se cree que el animal "se purga" comiendo pasto) ni a una carencia de aporte o de absorción de nutrientes, sino a un fenómeno de "irritación estomacal", que conduce al perro a ingerir o lamer todo tipo de material no comestible y, preferentemente, rico en fibras solubles (lignina de la madera, etc.) para "rascarse" el estómago. La coprofagia puede entonces ser incluida en el comportamiento de "pica" y ciertos perros coprófagos pueden clasificarse entre los pacientes que padecen potencialmente gastritis crónica. Es importante tener esto en cuenta, puesto que la gastritis crónica predispone al síndrome de dilatación y torsión del estómago en los perros de razas grandes.
Mala digestibilidad del alimento
La administración de alimentos poco digestibles de mala calidad –cada vez menos frecuente– conduce a un desequilibrio de la flora bacteriana colónica de origen glucídico (cereales, fibra vegetal, etc.) o a la producción de residuos pútridos por mala digestión de las proteínas (alimentos con colágeno mal cocido, tendones o queratina de pelos, cuero, cuernos o plumas). Esta materia fecal alterada es repugnante para el hombre, pero puede poseer palatabilidad residual para los perros y, por lo tanto, incitarlos a la coprofagia.
Excrementos de animales de otras especies
El 50 % de los perros sanos comerían, si pudiesen, heces de gatos. Por lo tanto, no hay que considerar el consumo ocasional de excrementos felinos como un trastorno del comportamiento alimentario en el perro. Asimismo, la ingestión de excrementos de vaca o caballo por los perros de granja se relaciona más con un comportamiento general de pica que con una verdadera coprofagia.
Riesgos relacionados con el comportamiento de coprofagia
La coprofagia comporta pocos riesgos sanitarios para los perros, cuya acidez gástrica puede neutralizar la mayoría de las bacterias potencialmente patógenas. Las toxiinfecciones alimentarias colectivas son excepcionales en las perreras.
El principal riesgo relacionado con la coprofagia en un criadero es la transmisión de parásitos. En efecto, la coprofagia, ya sea involuntaria (contaminación de las escudillas con materia fecal) o voluntaria, favorece la transmisión por vía fecal-oral de quistes de Giardia o formas resistentes rápidamente infestantes (ooquistes de coccidios o de criptosporidios).
Tratamiento
La elección del tratamiento depende, evidentemente, de la causa primaria de la coprofagia, cuando ha sido posible identificarla. Para elegir un tratamiento, hay que tener en cuenta las condiciones de cría (modo de distribución del alimento, composición de la ración, comportamiento alimentario de los perros, entorno de los animales, etc.) y realizar previamente una verdadera "encuesta" para tratar de identificar al primer perro que presentó este trastorno, propagado luego a los demás.
De esta manera, es posible, por ejemplo, distinguir entre una enzootia de giardiosis (propagación pro gresiva de los trastornos), una insuficiencia pancreática aislada (todos los perros consumen las heces provenientes del mismo animal) o una diarrea por sobreconsumo alimentario (aceleración del tránsito intestinal originada por una competición por el alimento o una situación de estrés colectivo).
No obstante, cuando en una perrera se presentan casos de coprofagia, es aconsejable tomar sistemáticamente las medidas que se detallan a continuación, sea cual fuere el origen de los trastornos.
Tratamiento del parasitismo intestinal
Cualesquiera que sean los parásitos identificados, hay que considerar que todos los perros están potencialmente infestados y tratarlos simultáneamente (a veces durante 5 días consecutivos, en caso de tricurosis), sin olvidar desinfectar los locales del criadero ni la posibilidad de contaminación a través del pelaje (sobre todo en caso de giardiosis).
La elección de los productos antiparasitarios depende del ciclo vital del parásito causal y de su modo de acción. Por esta razón, ante un caso de coprofagia en un criadero, no hay que administrar antiparasitarios internos "a ciegas" (sin análisis coproparasitológico previo): el problema no radica en la eventual toxicidad del tratamiento, sino en su ineficacia.
Cuando el análisis coproparasitológico es positivo, el tratamiento antiparasitario es a veces suficiente para atenuar la coprofagia en menos de una semana. No obstante, es importante acompañar el tratamiento médico de una terapia conductual para "deshabituar" paulatinamente a los perros que presentan este comportamiento.
Tratamiento de los excrementos
Durante la terapia de "descondicionamiento", es preciso limpiar los excrementos en cuanto son eliminados, lo cual exige mucho tiempo y disponibilidad por parte del personal del criadero. Es posible provocar una aversión en los perros coprófagos, para que asocien la ingestión de heces con una sensación desagradable inmediata (collar teleaccionado, pistola de agua, etc.). Asimismo, se puede recurrir a otras estratagemas, como espolvorear los excrementos con pimienta u otras sustancias repulsivas para los perros (mostaza, pimiento molido, quinina, etc.). Por último, en ciertos casos, es posible atenuar los fenómenos de coprofagia añadiendo levadura de cerveza a la ración, probablemente por modificación del olor de las heces.
Modos de alimentación
El análisis al microscopio de los excrementos con palatabilidad residual para los demás animales aporta mucha información sobre el origen
de esta palatabilidad. Cuando este análisis objetiva maldigestión proteínica (p. ej., persistencia de fibras musculares no hidrolizadas en las heces), malasimilación lipídica (persistencia de glóbulos de grasa) o maldigestión amilásica (persistencia de granos de almidón), es preciso instaurar un tratamiento dietético del perro afectado, para adecuar los aportes alimentarios a sus capacidades digestivas y, por lo tanto, eliminar la causa primaria de coprofagia. Si este análisis pone en evidencia trastornos de la asimilación en todos los perros del criadero, sin parasitosis asociada, es aconsejable optar por un alimento más digestible, generalmente con menor contenido de grasa y fibra.
Por último, es aconsejable limitar la velocidad de ingestión de las comidas. Para lograrlo, se puede distribuir el alimento "a voluntad", para limitar la competencia alimentaria, o fraccionar las raciones. Asimismo, es posible separar los perros durante las comidas, instalar un "distribuidor de croquetas" que regule la ingestión de alimentos (p. ej., comederos para aves) o desparramar las croquetas en grandes fuentes, para incitar a los perros a "picotear" en vez de "engu-llir" las raciones.
Modificación de las condiciones ambientales
Cuando se han descartado las demás causas posibles de coprofagia, se puede considerar la hipótesis de coprofagia psicógena. En este caso, es aconsejable analizar todos los elementos del entorno del criadero que puedan inducir estrés, aburrimiento o ansiedad en los perros. En estos casos, es útil promover las distracciones (ejercicio, juguetes, agility, etc.), evitar las puniciones inadecuadas e incluso, en los casos extremos, instaurar un tratamiento ansiolítico, como complemento de la terapia de descondicionamiento.
Conclusión
Para corregir la coprofagia en una perrera es preciso investigar su origen mediante una verdadera encuesta. El veterinario tiene actualmente a su disposición una serie de exámenes complementarios económicos, que le permiten identificar la mayoría de las causas de coprofagia o pica.
Etiquetas: Animales
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pica
Correccion de un perro coprofago. -comedor de materia fecales-
Te envió los links del reconocido "Encantador De Perros" Cesar Millan!!!!!
http://www.encantadordeperros.es/
http://www.cesarmillaninc.com
En estos encontrarás textos y bibliografía para educar tanto a Dueños responsables y Perros con problema de actitud.
Muchas veces el rescatar o adoptar a un perrito, no implicará que este tenga una grata actitud dentro de lo que consideramos normal en nuestra educación social, pues recordemos que ellos son rescatados de la calle y desafortunamente adquirieron algunas actitudes que le "sirvieron" para sobrevivir de acuerdo a su naturaleza y pues ellos no lo ven tan mal como nosotros.
Ser coprofago, cazar roedores y felinos para alimentarse, así como ingerir BASURA de todo tipo con tal de no pasar hambre, son manias que se pueden corregir al pero rescatado mostrandole un cuadro periodico de buena alimentación con horarios y diciplina al convivir con otros de su misma especie.
Evitar el pelear por la comida demostrando que hay suficiente para todos, imposición energica del cuidador, protector o dueño, con ordenes firmes, voz enfática de mando y apoyo de un periodico enrollado para hacer ruido al golpear contra el piso o la palma de la mano, mas no para golpear al educando, pues queremos forjar respeto y educación en lugar de Temor!
http://www.youtube.com/watch?v=S3XrKkrAZpY&NR=1
En el video de Cesar Millan, te enseñará a imponerte al perrito, enseñarle quién manda dentro del hogar al momento de incurrir su falta, demostrar que su acción no es la correcta y debe detenerse "al momento de iniciar su falta" con un "Chiteo" (Shhssst!!) que le llamará la atención auditiva del perro incitandolo a detenerse y enfatizandole con voz firme "NO", y reafirmarlo con el fuerte golpe del periodico o revista sobre un objeto solido para hacer mayor estruendo y centarla atención del perro.
Interponerse ente las heces fecales y el perrito al momento de indicarle que no debe hacerlo sera una medida correctiva a su predisposición de necesitar comerlo.
En los siguientes textos detallan para cada caso las acciones correctivas a realizar, así como las consecuencias de que el perrito persista con su actitud.
HABITO DE INGESTION DE MATERIA FECAL: COPROFAGIA
http://perros.mascotia.com/comportamiento-animal/porque-mi-perro-come-caca.html
Generalidades:
La coprofagia implica la ingestión de heces, esto puede ocurrir con las propias, de otros perros y/o de otras especies (gatos).
Naturalmente, el perro no encuentra contrariedad en el sabor de las heces, ni oposición natural a esta conducta que el hombre toma como antinatural, pues la coprofagia es considerada como un comportamiento natural en el perro, es importante saber que el contenido de la materia fecal no es todo residuo en ella encontramos (y su perro también) una importante cantidad de nutrientes remanentes de la fermentación del intestino grueso, ricos en enzimas y elementos semi-digeridos que aprovecha el perro y complementan la alimentación del mismo.
Síntomas y signos:
Hasta acá todo era bárbaro (le servía !) PERO ES IMPORTANTE saber que la ingestión de materia fecal cursa con síntomas característicos primarios y secundarios a esta extraña obsesión :
* Halitosis ( aliento fétido característico)
* Poliuria ( orina abundante)
* Polidipsia ( sed en exceso)
* Materia fecal poco formada, blanda con esteatorrea (presencia de grasa) y maloliente.
* Los afectados son muy flacos, aunque voraces y no engordan
* Gastroenteritis ( la inflamación del estómago y el intestino).
Etiología:
La coprofagia no es mala educación ni es enfermedad en si misma ya que es un mal hábito cuyo origen puede ser de múltiple etiología (causas):
* Nutricionales: La falta de nutrientes y micronutrientes esenciales -vitaminas y/o minerales- induce al perro hacia la coprofaga por deficiencias nutritivas
* Médicas: trastornos digestivos de asimilación: insuficiencia pancreática exócrina (es la causa médica más frecuente en Ovejero Alemán) y en menor medida secundaria a hiperadrenocorticismo, administración de corticoides exógenos, sindrome de malabsorción intestinal, parasitismo intestinal (coccidiosis), diabetes mellitus, hipertiroidismo, etc.
*Comportamentales: cachorros (pica), adultos : stress, aburrimiento, soledad, síndrome de privación de su libertad y en la depresión por abandono.
Diagnóstico:
Como hemos visto para determinar cual es la causa exacta de cada paciente el Médico Veterinario deberá realizar un diagnóstico diferencial .
Con la ayuda de métodos complementarios, en general es un coprológico que es un estudio de la materia fecal del canino para detectar cualitativa y cuantitativamente las trazas de grasas e hidratos de carbono, así como un eventual parasitismo (en ese caso es un coproparasitológico).
También se podrá pedir un análisis de laboratorio alternativo para diagnosticar enfermedades primarias que estén relacionadas con la coprofagia.
Tratamiento:
El veterinario evaluará cada caso en particular y su causa subyacente:
* Comportamental: Mejorar las condiciones de vida en cuanto a la higiene del lugar, espacio, ejercicio y distracciones que puede ser otro perro joven y juguetón, una vez mejorado su ambiente de vida, puede intentarse:
* Eliminación rápida de sus heces, antes que el animal tenga acceso a ellas, administrar un premio alimenticio justo al defecar para incitar a que el animal espere dicha recompensa antes de comerse sus heces, colocar alguna sustancia aversiva sobre la materia fecal haciéndola desagradable al gusto (pimienta u otras sustancias picantes)
* Nutricionales: complementar con vitaminas y minerales, aunque no se corrige la patología original.
* Médicas: Cuando es un problema de insuficiencia pancreática exócrina se podrá intentar con un preparado enzimático que cubre la carencia de enzimas digestivas que padecen estos cánidos, los preparados constan de Glutamato sódico, Pancreatina, Tripsina, Quimiotripsina y excipiente, en general la mayoría se espolvorean en las comidas.
Pronóstico Según la causa, en general se puede llegar a corregir y revertir el cuadro.
Autor: MV Adelaida A. Goldman
www.mascotia.com/oncologia
http://www.encantadordeperros.es/
http://www.cesarmillaninc.com
En estos encontrarás textos y bibliografía para educar tanto a Dueños responsables y Perros con problema de actitud.
Muchas veces el rescatar o adoptar a un perrito, no implicará que este tenga una grata actitud dentro de lo que consideramos normal en nuestra educación social, pues recordemos que ellos son rescatados de la calle y desafortunamente adquirieron algunas actitudes que le "sirvieron" para sobrevivir de acuerdo a su naturaleza y pues ellos no lo ven tan mal como nosotros.
Ser coprofago, cazar roedores y felinos para alimentarse, así como ingerir BASURA de todo tipo con tal de no pasar hambre, son manias que se pueden corregir al pero rescatado mostrandole un cuadro periodico de buena alimentación con horarios y diciplina al convivir con otros de su misma especie.
Evitar el pelear por la comida demostrando que hay suficiente para todos, imposición energica del cuidador, protector o dueño, con ordenes firmes, voz enfática de mando y apoyo de un periodico enrollado para hacer ruido al golpear contra el piso o la palma de la mano, mas no para golpear al educando, pues queremos forjar respeto y educación en lugar de Temor!
http://www.youtube.com/watch?v=S3XrKkrAZpY&NR=1
En el video de Cesar Millan, te enseñará a imponerte al perrito, enseñarle quién manda dentro del hogar al momento de incurrir su falta, demostrar que su acción no es la correcta y debe detenerse "al momento de iniciar su falta" con un "Chiteo" (Shhssst!!) que le llamará la atención auditiva del perro incitandolo a detenerse y enfatizandole con voz firme "NO", y reafirmarlo con el fuerte golpe del periodico o revista sobre un objeto solido para hacer mayor estruendo y centarla atención del perro.
Interponerse ente las heces fecales y el perrito al momento de indicarle que no debe hacerlo sera una medida correctiva a su predisposición de necesitar comerlo.
En los siguientes textos detallan para cada caso las acciones correctivas a realizar, así como las consecuencias de que el perrito persista con su actitud.
HABITO DE INGESTION DE MATERIA FECAL: COPROFAGIA
http://perros.mascotia.com/comportamiento-animal/porque-mi-perro-come-caca.html
Generalidades:
La coprofagia implica la ingestión de heces, esto puede ocurrir con las propias, de otros perros y/o de otras especies (gatos).
Naturalmente, el perro no encuentra contrariedad en el sabor de las heces, ni oposición natural a esta conducta que el hombre toma como antinatural, pues la coprofagia es considerada como un comportamiento natural en el perro, es importante saber que el contenido de la materia fecal no es todo residuo en ella encontramos (y su perro también) una importante cantidad de nutrientes remanentes de la fermentación del intestino grueso, ricos en enzimas y elementos semi-digeridos que aprovecha el perro y complementan la alimentación del mismo.
Síntomas y signos:
Hasta acá todo era bárbaro (le servía !) PERO ES IMPORTANTE saber que la ingestión de materia fecal cursa con síntomas característicos primarios y secundarios a esta extraña obsesión :
* Halitosis ( aliento fétido característico)
* Poliuria ( orina abundante)
* Polidipsia ( sed en exceso)
* Materia fecal poco formada, blanda con esteatorrea (presencia de grasa) y maloliente.
* Los afectados son muy flacos, aunque voraces y no engordan
* Gastroenteritis ( la inflamación del estómago y el intestino).
Etiología:
La coprofagia no es mala educación ni es enfermedad en si misma ya que es un mal hábito cuyo origen puede ser de múltiple etiología (causas):
* Nutricionales: La falta de nutrientes y micronutrientes esenciales -vitaminas y/o minerales- induce al perro hacia la coprofaga por deficiencias nutritivas
* Médicas: trastornos digestivos de asimilación: insuficiencia pancreática exócrina (es la causa médica más frecuente en Ovejero Alemán) y en menor medida secundaria a hiperadrenocorticismo, administración de corticoides exógenos, sindrome de malabsorción intestinal, parasitismo intestinal (coccidiosis), diabetes mellitus, hipertiroidismo, etc.
*Comportamentales: cachorros (pica), adultos : stress, aburrimiento, soledad, síndrome de privación de su libertad y en la depresión por abandono.
Diagnóstico:
Como hemos visto para determinar cual es la causa exacta de cada paciente el Médico Veterinario deberá realizar un diagnóstico diferencial .
Con la ayuda de métodos complementarios, en general es un coprológico que es un estudio de la materia fecal del canino para detectar cualitativa y cuantitativamente las trazas de grasas e hidratos de carbono, así como un eventual parasitismo (en ese caso es un coproparasitológico).
También se podrá pedir un análisis de laboratorio alternativo para diagnosticar enfermedades primarias que estén relacionadas con la coprofagia.
Tratamiento:
El veterinario evaluará cada caso en particular y su causa subyacente:
* Comportamental: Mejorar las condiciones de vida en cuanto a la higiene del lugar, espacio, ejercicio y distracciones que puede ser otro perro joven y juguetón, una vez mejorado su ambiente de vida, puede intentarse:
* Eliminación rápida de sus heces, antes que el animal tenga acceso a ellas, administrar un premio alimenticio justo al defecar para incitar a que el animal espere dicha recompensa antes de comerse sus heces, colocar alguna sustancia aversiva sobre la materia fecal haciéndola desagradable al gusto (pimienta u otras sustancias picantes)
* Nutricionales: complementar con vitaminas y minerales, aunque no se corrige la patología original.
* Médicas: Cuando es un problema de insuficiencia pancreática exócrina se podrá intentar con un preparado enzimático que cubre la carencia de enzimas digestivas que padecen estos cánidos, los preparados constan de Glutamato sódico, Pancreatina, Tripsina, Quimiotripsina y excipiente, en general la mayoría se espolvorean en las comidas.
Pronóstico Según la causa, en general se puede llegar a corregir y revertir el cuadro.
Autor: MV Adelaida A. Goldman
www.mascotia.com/oncologia
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Adiestrar al perro para que no muerda tus cosas
Existen varios motivos por los que nuestro perro muerde nuestros objetos más preciados; la ansiedad, el aburrimiento, el dolor de encías o la hiperactividad son los más frecuentes.
Si tenemos un cachorro de entre tres y seis meses podemos entender este comportamiento como algo normal, ya que lo más seguro es que les duelan las encías porque le están saliendo los dientes. Para evitar que se acostumbre a morder nuestras cosas es recomendable que le compremos juguetes que pueda morder, huesos, pelotas…
Antes de darles cualquier objeto debemos asegurarnos que no sea tóxico ni perjudicial para su salud y que tenga un tamaño adecuado para evitar ahogamientos. Los juguetes que pitan suelen ser sus preferidos, pero pueden volvernos locos.
Nunca debemos darle zapatos viejos o cosas nuestras, ya que nuestro perro no diferenciará un zapato viejo de uno nuevo. Si elegimos los huesos naturales para que nuestro perro se desahogue, debemos tener en cuenta que no sean de pollo, ya que pueden astillarse. Los huesos de jamón son los más recomendables siempre que tengan un tamaño adecuado.
Si a pesar de sus juguetes nuestro perro prefiere los objetos de nuestra casa debemos vigilarlo a todas horas para poder reprenderle en el instante que intente mordisquear algo.
Si encontramos a nuestro perro mordiendo, por ejemplo la pata de un sofá, debemos ser firmes y contundentes, un fuerte NO le dirá que lo que hace no está bien, seguidamente lo apartaremos de ese lugar y le daremos su juguete para que lo muerda. Esto debe ser suficiente para que nuestro perro no vuelva a morderlo, pero hay que ser constantes, la mayoría no lo aprenderán a la primera. No debemos desanimarnos ni reprenderlo con castigos físicos. Los periódicos enrollados no son un buen método de aprendizaje.
Normalmente, nos encontramos que nuestro perro ha mordido muchas cosas cuando nosotros no estábamos en casa, si vemos que ha mordido algo pero no lo hemos pillado infraganti, es inútil y absurdo regañarle o castigarlo por ello. A pesar de los desastres que pueden llegar a causar, los muebles carísimos que pueden romper o los valiosísimos objetos que pueden destrozar, no debemos perder los nervios, los castigos físicos lo único que consiguen es convertir a nuestro amigo en un animal asustadizo.
Lo más eficaz para evitar que nuestro cachorro muerda todo cuando no estamos, es dejarlo en una habitación vacía o con cosas que no pueda morder y destrozar, este es el mejor método, pero antes de encerrar a nuestro amigo, es preferible que le demos un gran paseo o que haga algo de ejercicio, así conseguiremos que durante el tiempo que esté en esa habitación no lo tome como un castigo, sino como un descanso.
Cuando nosotros estemos en casa, debemos dejarlo que juegue y examine todos los rincones, pero siempre bajo nuestra supervisión, un descuido puede ser el momento perfecto para que un perro rompa todo lo que haya a su alcance. Debemos anticiparnos y cuando simplemente este oliendo la pata de la mesa o un zapato, avisarle con un fuerte NO que eso no lo puede hacer.
En el caso de que nuestro perro tenga más de un año, el comportamiento de morder todo lo que haya a la vista es un problema. Podemos achacar esta conducta a la falta de ejercicio, al aburrimiento y a la ansiedad. Si dejamos a nuestro perro demasiado tiempo sólo es muy posible que debido al aburrimiento, empiece a morder todo lo que tenga a su alcance.
Cuando un perro está aburrido es capaz de todo. En este caso, lo único que podemos hacer es ejercitarlo antes de dejarlo varias horas sólo.
Un paseo de cinco minutos para que haga sus necesidades no es suficiente para gastar la energía sobrante de un perro. Si queremos evitar que emplee esa energía destrozando nuestra casa, debemos cansarlo y pasear media hora mínimo antes de irnos.
Cambiar la rutina de un perro no es fácil, requiere mucho tiempo y dedicación, pero no es imposible. Para estos casos, aunque nuestro perro sea adulto, podemos dejarle juguetes o huesos para que se entretenga.
Si nuestro perro, a pesar de dar largos y agotadores paseos, sigue destrozándonos la casa debemos considerar la opción de que sufra ansiedad o algún otro problema más grave. Los perros de avanzada edad pueden sufrir un trastorno llamado Síndrome de Disfunción Cognitiva, es una enfermedad similar al Alzheimer en los humanos. Esta enfermedad afecta entre otras muchas cosas a la capacidad de aprendizaje del perro y a su memoria. Para tratar estas enfermedades es recomendable acudir al veterinario de confianza.
fuente perropedia
Si tenemos un cachorro de entre tres y seis meses podemos entender este comportamiento como algo normal, ya que lo más seguro es que les duelan las encías porque le están saliendo los dientes. Para evitar que se acostumbre a morder nuestras cosas es recomendable que le compremos juguetes que pueda morder, huesos, pelotas…
Antes de darles cualquier objeto debemos asegurarnos que no sea tóxico ni perjudicial para su salud y que tenga un tamaño adecuado para evitar ahogamientos. Los juguetes que pitan suelen ser sus preferidos, pero pueden volvernos locos.
Nunca debemos darle zapatos viejos o cosas nuestras, ya que nuestro perro no diferenciará un zapato viejo de uno nuevo. Si elegimos los huesos naturales para que nuestro perro se desahogue, debemos tener en cuenta que no sean de pollo, ya que pueden astillarse. Los huesos de jamón son los más recomendables siempre que tengan un tamaño adecuado.
Si a pesar de sus juguetes nuestro perro prefiere los objetos de nuestra casa debemos vigilarlo a todas horas para poder reprenderle en el instante que intente mordisquear algo.
Si encontramos a nuestro perro mordiendo, por ejemplo la pata de un sofá, debemos ser firmes y contundentes, un fuerte NO le dirá que lo que hace no está bien, seguidamente lo apartaremos de ese lugar y le daremos su juguete para que lo muerda. Esto debe ser suficiente para que nuestro perro no vuelva a morderlo, pero hay que ser constantes, la mayoría no lo aprenderán a la primera. No debemos desanimarnos ni reprenderlo con castigos físicos. Los periódicos enrollados no son un buen método de aprendizaje.
Normalmente, nos encontramos que nuestro perro ha mordido muchas cosas cuando nosotros no estábamos en casa, si vemos que ha mordido algo pero no lo hemos pillado infraganti, es inútil y absurdo regañarle o castigarlo por ello. A pesar de los desastres que pueden llegar a causar, los muebles carísimos que pueden romper o los valiosísimos objetos que pueden destrozar, no debemos perder los nervios, los castigos físicos lo único que consiguen es convertir a nuestro amigo en un animal asustadizo.
Lo más eficaz para evitar que nuestro cachorro muerda todo cuando no estamos, es dejarlo en una habitación vacía o con cosas que no pueda morder y destrozar, este es el mejor método, pero antes de encerrar a nuestro amigo, es preferible que le demos un gran paseo o que haga algo de ejercicio, así conseguiremos que durante el tiempo que esté en esa habitación no lo tome como un castigo, sino como un descanso.
Cuando nosotros estemos en casa, debemos dejarlo que juegue y examine todos los rincones, pero siempre bajo nuestra supervisión, un descuido puede ser el momento perfecto para que un perro rompa todo lo que haya a su alcance. Debemos anticiparnos y cuando simplemente este oliendo la pata de la mesa o un zapato, avisarle con un fuerte NO que eso no lo puede hacer.
En el caso de que nuestro perro tenga más de un año, el comportamiento de morder todo lo que haya a la vista es un problema. Podemos achacar esta conducta a la falta de ejercicio, al aburrimiento y a la ansiedad. Si dejamos a nuestro perro demasiado tiempo sólo es muy posible que debido al aburrimiento, empiece a morder todo lo que tenga a su alcance.
Cuando un perro está aburrido es capaz de todo. En este caso, lo único que podemos hacer es ejercitarlo antes de dejarlo varias horas sólo.
Un paseo de cinco minutos para que haga sus necesidades no es suficiente para gastar la energía sobrante de un perro. Si queremos evitar que emplee esa energía destrozando nuestra casa, debemos cansarlo y pasear media hora mínimo antes de irnos.
Cambiar la rutina de un perro no es fácil, requiere mucho tiempo y dedicación, pero no es imposible. Para estos casos, aunque nuestro perro sea adulto, podemos dejarle juguetes o huesos para que se entretenga.
Si nuestro perro, a pesar de dar largos y agotadores paseos, sigue destrozándonos la casa debemos considerar la opción de que sufra ansiedad o algún otro problema más grave. Los perros de avanzada edad pueden sufrir un trastorno llamado Síndrome de Disfunción Cognitiva, es una enfermedad similar al Alzheimer en los humanos. Esta enfermedad afecta entre otras muchas cosas a la capacidad de aprendizaje del perro y a su memoria. Para tratar estas enfermedades es recomendable acudir al veterinario de confianza.
fuente perropedia
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Coprofagia
Esta actitud aparentemente escandalosa y muy sucia es una práctica frecuente en cachorros de muchas especies animales, y también en los bebes humanos. Las perras además suelen comer las heces de sus cachorros recién nacidos no sólo como una práctica higiénica para conservar al nido lo más limpio posible, sino también como parte del estímulo necesario para desencadenar los reflejos de micción y defecación en los recién nacidos mediante este masaje. La coprofagia en los cachorros caninos más crecidos puede responder a un problema con la absorción de nutrientes que debería ser investigada por un veterinario. Una dieta inadecuada en fibras y proteínas, la mala digestibilidad del alimento, las deficiencias enzimáticas, carencias vitamínicas, deficiencias pancreáticas, las infestaciones parasitarias u otros problemas del aparato digestivo como gastritis, pueden intervenir en estos procesos.
También los trastornos del comportamiento pueden ser originados por estados de ansiedad provocados por conflictos ambientales o por estrés, por aburrimiento, como forma de llamar la atención de su propietario, incluso como una estrategia para evitar castigos muy severos en caso de eliminación fuera de sitio. Los problemas de distribución errónea del espacio para dormir, comer, orinar y defecar o que estén demasiado juntos, podrían considerarse también dentro los factores que favorecen la coprofagia. En situaciones de ansiedad de separación y en perros que pasan mucho tiempo solos en casa, pueden aparecer asimismo estos problemas. En todos estos casos los juegos, el pasar más tiempo con nuestro animal de compañía, los paseos, el ejercicio, no levantar las heces en su presencia, una firme pero paciente educación, etc., pueden contribuir en la solución de este trastorno. Incluso hay pastillas y articulos que inhiben este comportamiento.
Hay expertos que mencionan causas hereditarias. Cuando se manifiestan desde cachorros, se puede también considerar como parte de un proceso normal de búsqueda de nutrientes, que forma parte de la evolución de un proceso de adaptación a la domesticación.
Existen distintas opiniones de veterinarios con relación a este tema como demuestran las siguientes referencias recopiladas en Internet por el Dr. Mauro Lantzman. Para James Serpell del Departamento de Estudios Clínicos de la School of Veterinary Medicine de la Universidad de Pennsylvania es importante recordar que la habilidad de sobrevivencia tiene relación con el hecho de revolver la basura en búsqueda de alimento, esto es una conducta relevante en la adaptación del perro doméstico. Algunas razas son más propensas que otras para comer sus propias heces u otros items poco palatables, y además según este autor suelen ser experiencias precoces durante el crecimiento del perro que no han sido reprimidas en su momento. Por ejemplo parece ser que este problema de comportamiento es más frecuente en aquellos perros a los que se les permitió vagabundear sin restricciones. En general las heces tienen pequeñas cantidades de grasas o proteínas no digeridas, es decir que esconden algún valor nutritivo. Finalmente este autor considera normal que las perras coman las heces de sus cachorros e incluso es posible que este comportamiento se torne habitual
También los trastornos del comportamiento pueden ser originados por estados de ansiedad provocados por conflictos ambientales o por estrés, por aburrimiento, como forma de llamar la atención de su propietario, incluso como una estrategia para evitar castigos muy severos en caso de eliminación fuera de sitio. Los problemas de distribución errónea del espacio para dormir, comer, orinar y defecar o que estén demasiado juntos, podrían considerarse también dentro los factores que favorecen la coprofagia. En situaciones de ansiedad de separación y en perros que pasan mucho tiempo solos en casa, pueden aparecer asimismo estos problemas. En todos estos casos los juegos, el pasar más tiempo con nuestro animal de compañía, los paseos, el ejercicio, no levantar las heces en su presencia, una firme pero paciente educación, etc., pueden contribuir en la solución de este trastorno. Incluso hay pastillas y articulos que inhiben este comportamiento.
Hay expertos que mencionan causas hereditarias. Cuando se manifiestan desde cachorros, se puede también considerar como parte de un proceso normal de búsqueda de nutrientes, que forma parte de la evolución de un proceso de adaptación a la domesticación.
Existen distintas opiniones de veterinarios con relación a este tema como demuestran las siguientes referencias recopiladas en Internet por el Dr. Mauro Lantzman. Para James Serpell del Departamento de Estudios Clínicos de la School of Veterinary Medicine de la Universidad de Pennsylvania es importante recordar que la habilidad de sobrevivencia tiene relación con el hecho de revolver la basura en búsqueda de alimento, esto es una conducta relevante en la adaptación del perro doméstico. Algunas razas son más propensas que otras para comer sus propias heces u otros items poco palatables, y además según este autor suelen ser experiencias precoces durante el crecimiento del perro que no han sido reprimidas en su momento. Por ejemplo parece ser que este problema de comportamiento es más frecuente en aquellos perros a los que se les permitió vagabundear sin restricciones. En general las heces tienen pequeñas cantidades de grasas o proteínas no digeridas, es decir que esconden algún valor nutritivo. Finalmente este autor considera normal que las perras coman las heces de sus cachorros e incluso es posible que este comportamiento se torne habitual
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Consejo para bañar a tu perro
Enjabonando Perros
Antes de usar cualquier champú en tu perro, protege sus ojos con una gota de aceite mineral o ungüento para los ojos.
NO use champú para humanos porque el pH del perro es diferente al de usted. Coloque al perro dentro de la bañera. Si tiene una correa especial para baño, fije un extremo a su collar y al anillo de desagüe de la bañera. Esparza agua tibia sobre el perro. Si va a usar una regadera, úsela en flujo suave y pásela suavemente en sentido contrario a su lomo de forma que la acción de asperjado no lo asuste. Cuando esté completamente mojado, aplique el champú sobre su lomo y trabaje suavemente sobre el pelaje por unos 10 minutos.
Tenga cuidado de no enjabonar su cara u hocico. Use un estropajo o esponja para limpiar y enjuagar su cara, y un cepillo suave para limpiar las patas, entre los dedos y las uñas. Cuando bañe a su perro, asegúrese de enjuagar completamente el jabón de su pelaje. El ciclo de lavado es muy importante. Si quiere enjuague dos veces para asegurarse que el jabón se ha lavado. (Dejar rastros de jabón en el perro puede causarle una reacción alérgica.)
Antes de usar cualquier champú en tu perro, protege sus ojos con una gota de aceite mineral o ungüento para los ojos.
NO use champú para humanos porque el pH del perro es diferente al de usted. Coloque al perro dentro de la bañera. Si tiene una correa especial para baño, fije un extremo a su collar y al anillo de desagüe de la bañera. Esparza agua tibia sobre el perro. Si va a usar una regadera, úsela en flujo suave y pásela suavemente en sentido contrario a su lomo de forma que la acción de asperjado no lo asuste. Cuando esté completamente mojado, aplique el champú sobre su lomo y trabaje suavemente sobre el pelaje por unos 10 minutos.
Tenga cuidado de no enjabonar su cara u hocico. Use un estropajo o esponja para limpiar y enjuagar su cara, y un cepillo suave para limpiar las patas, entre los dedos y las uñas. Cuando bañe a su perro, asegúrese de enjuagar completamente el jabón de su pelaje. El ciclo de lavado es muy importante. Si quiere enjuague dos veces para asegurarse que el jabón se ha lavado. (Dejar rastros de jabón en el perro puede causarle una reacción alérgica.)
5 signos que indican que tu perro envejece
No es que estés envejeciendo, es que estás mejorando con los años -por lo menos, eso es lo que la gente se dice a sí misma. Lo mismo va para nuestros perros, pero con todo ignoramos algunos de los cambios que ocurren conforme avanzan los años. Cada perro envejece de manera diferente, pero hay algunos cambios en común que ocurren cuando el cuerpo envejece. He aquí una lista de las cosas más comunes que desarrollan las mascotas mayores.
1. Pérdida del oído. Con la edad, las células nerviosas y el aparato auditivo se degeneran, resultando en una lenta pérdida de la audición.
2. Pérdida de la visión. El cristalino se hace opaco con la edad. Los cambios naturales resultan en esclerosis lenticular, la cual no causa una pérdida significativa de la visión. Con todo, las cataratas pueden desarrollarse, lo cual interfiere con la visión.
3. Decremento de la actividad. Conforme el perro envejece, su metabolismo disminuye. Esto da como resultado una disminución en su nivel de actividad.
4. Aumento de peso. Los perros mayores requieren de un 30 a un 40% menos de calorías. Si siguen llevando una dieta normal, es común que desarrollen obesidad.
5. Infecciones. Conforme el cuerpo envejece, el sistema inmune se debilita, haciendo más difícil para el perro defenderse de las infecciones.
Gracias a una mejor nutrición, buenos cuidados veterinarios y un excelente cuidado por parte del dueño, los perros pueden vivir largamente. El aprender qué esperar cuando tu perro envejece, puede darle a tu perro una mejor calidad de vida durante sus años dorados.
Hasta la próxima,
Dr. Jon
(Tomado de PetPlace.com, traducción de CAESPA, A.C.)
1. Pérdida del oído. Con la edad, las células nerviosas y el aparato auditivo se degeneran, resultando en una lenta pérdida de la audición.
2. Pérdida de la visión. El cristalino se hace opaco con la edad. Los cambios naturales resultan en esclerosis lenticular, la cual no causa una pérdida significativa de la visión. Con todo, las cataratas pueden desarrollarse, lo cual interfiere con la visión.
3. Decremento de la actividad. Conforme el perro envejece, su metabolismo disminuye. Esto da como resultado una disminución en su nivel de actividad.
4. Aumento de peso. Los perros mayores requieren de un 30 a un 40% menos de calorías. Si siguen llevando una dieta normal, es común que desarrollen obesidad.
5. Infecciones. Conforme el cuerpo envejece, el sistema inmune se debilita, haciendo más difícil para el perro defenderse de las infecciones.
Gracias a una mejor nutrición, buenos cuidados veterinarios y un excelente cuidado por parte del dueño, los perros pueden vivir largamente. El aprender qué esperar cuando tu perro envejece, puede darle a tu perro una mejor calidad de vida durante sus años dorados.
Hasta la próxima,
Dr. Jon
(Tomado de PetPlace.com, traducción de CAESPA, A.C.)
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